JANET MARTÍN

 

¿Qué es un corazón y una mente en forma? 

 

Un corazón en forma es un corazón compasivo, abierto a la vida con todos sus colores emocionales. Un corazón que se abre a sentir y a expandirse desde una consciencia clara. Que sabe sanarse a si mismo y conectar con los demás a través del amor, la felicidad, la aceptación, el perdón, la alegría y la bondad.  

Una mente en forma es una mente consciente, enfocada, con gran capacidad de concentración y observación, una mente intuitiva y creativa, una mente clara que ve con perspectiva, que sabe volver a la calma, una mente que se da cuenta y sabe discernir lo que es realidad de lo que es constructo mental. Una mente refinada y disciplinada que se reconoce en el ser y que es fiel a su verdadera naturaleza, la que habita en todo y en todos.  En definitiva, una mente con propósito que busca liberarse del sufrimiento y de sus causas, que va a favor de la vida en todas sus formas. Es una mente que vive en un presente expandido, que recuerda de donde viene y hacia donde va.

¿Qué es la consciencia?

 

La consciencia es «darse cuenta», es la luz de la atención, es como la luz de un gran foco que alumbra en la oscuridad con la intención de ver con más claridad y detalle donde estamos, de donde venimos y hacia donde vamos.

 

Cuando andamos dispersos es porque nuestra atención se ha debilitado y va como un barco a la deriva, en piloto automático y sin propósito.  Es como si quien agarrara ese foco o timón de vida estuviera dormido y no lo sujetara con fuerza. Así es como ese barco se pierde, como esa luz va alumbrando sin sentido, cualquier cosa banal que aparece por automatismo, de forma inestable, con desarmonía y sin sentido.

«Mente y Corazón en forma» tiene como propósito invitar a que ese capitán/a que hay en ti, DESPIERTE y agarre fuertemente el timón para que deje de ir a la deriva y empiece a navegar hacia una vida plena con propósito. Acompañamos a las personas a que conozcan como funciona la mente, aprendan a ponerla a su favor y a gestionar mejor sus emociones.

 

Queremos ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas, recuperando la claridad mental y el equilibrio emocional a través de la meditación y del mindfulness como estilo de vida y herramienta de transformación personal.

 

  ¿Cómo conseguimos un corazón y una mente en forma?

 

Cultivando y desarrollando la Atención Plena y sus cualidades a través de la práctica tanto sedente como dinámica del mindfulness y también de la meditación.

 
 

Mindfulness es un término inglés que significa Atención Plena, es decir, prestar atención al momento presente con una actitud de no juicio. Este tipo de atención nos permite desarrollar una mayor consciencia, claridad y aceptación de nosotros mismos y de la realidad en el momento presente.

 
La palabra mindfulness la introdujo el profesor de medicina estadounidense Jonh kabat Zinn con su método de 8 semanas para personas con estrés o dolor crónico. No obstante, la atención plena no es nada nuevo, sino que proviene del budismo con más de 2500 años de antigüedad.
 

Es importante distinguir Atención Plena de la Atención convencional o biológica.
 
La Atención Plena es un estado de la mente, una cualidad natural del ser humano de ser conscientes de si mismos y de la realidad. Es decir, de darse cuenta del mundo interno y externo momento a momento.

 
Dokusho Villalba, en su libro «atención plena. Mindfulness basado en la tradición budista»  explica la diferencia entre la atención convencional, la que encontramos en cualquier ser vivo y está al servicio de la supervivencia, y la Atención Plena que opera a otro nivel, a un nivel exclusivo de ser humano. Por un lado, a nivel cognitivo, el propósito último de la AP es la clarificación de las preguntas ¿ quién soy yo ?  y  ¿ qué es esto, la realidad ?. Por otro lado, a nivel ético, es la liberación del dolor o estrés existencial inherente a los seres humanos autoconscientes.
 
 

El termino «mindfulness» con el de «meditación» se suele confundir fácilmente y aunque van de la mano, no son lo mismo.

Hay mucha variedad y confusión por todos lados sobre meditaciones, hoy en día es tan amplio su abanico de posibilidades que cuando alguien dice «yo medito» no se puede saber que hace sino indagamos un poco más. A mi modo de ver, no es tan importante el tipo de meditación como entender qué hacemos y para qué lo hacemos.

La práctica mindfulness se la conoce por estar básicamente destinada al dominio de la mente y al cultivo de una actitud abierta y compasiva. En cambio, el propósito de la meditación es reconocer nuestro verdadero ser, dejando de identificarnos con el constructo o idea mental del yo.

En este programa utilizamos ambas herramientas, la práctica mindfulness y la meditación con el propósito de cultivar una mente en forma que nos permita ver con claridad nuestro interior y reflejar con la menor distorsión posible la realidad para vivir una vida con propósito tanto en beneficio propio, como para los demás.

 

¿Cuáles son los beneficios de la práctica de la Atención Plena?

Numerosos estudios científicos demuestran que si se practica mindfulness de forma regular y constante:

  • Mejora la atención, el enfoque y la concentración. Estar más por lo que estás.
  • Se reduce el estrés y la ansiedad. Reducimos nuestras rumiaciones o parloteo mental, esa voz interna que analiza en exceso y nos sitúa en el pasado o futuro, preocupándonos, angustiándonos y provocándonos tanto estrés y ansiedad. 
  • Mayor serenidad, claridad mental y desapego de aquello que nos genera malestar.  
  • Mejora el insomnio. Ayudándonos a soltar aquellos pensamientos que no nos dejan dormir, que nos estresan, que nos agobian y se repiten en forma de bucle en nuestra cabeza.
  • Mayor conexión y conocimiento de uno mismo. Si me escucho y me atiendo sabré lo que necesito y podré ser más coherente con mis acciones y decisiones, con lo que verdaderamente siento.
  • Mayor estabilidad emocional y empatía. Saber cómo manejarnos en esas tormentas emocionales de malestar, desesperanza, miedo, angustia, rabia, culpa,… el ser humano tenemos momentos de todo, momentos dulces y momentos amargos. En los dulces ya nos sabemos manejar, en cambio en los amargos no tanto. Aquí entra mindfulness, es una herramienta magnifica para gestionar las emociones.
  • Potencia la experiencia del momento presente.
  • Cambios positivos y significativos en el cerebro, como reducción de la actividad de la amígdala, la parte que controla nuestra reactividad cuando tenemos miedo o estrés. También cambios en la corteza prefrontal, relacionada con la empatía y la toma de decisiones. Gracias a estos cambios tenemos una mayor estabilidad emocional y mejoran nuestras relaciones.

 

¿Cómo practicamos la Atención Plena?

Practicar mindfulness o meditación es muy simple, aunque nada fácil ya que puede parecer contra intuitivo.

¿Cómo voy a quedarme unos minutos sentado/a sin hacer nada, con la de cosas que he de hacer?  

Precisamente si tienes una agenda repleta de quehaceres te recomiendo esta practica, porque te va a servir para ser más eficiente. La practica meditativa mindfulness te va a ayudar a estar más por lo que estás y acceder mejor a todos esos recursos internos que ya están en ti, pero que quizá no puedas ver con claridad por tener la mente demasiado agitada, dispersa o preocupada.

Practicar es como ir al gimnasio de la mente, en el que entrenamos el músculo de la atención a volver al presente de forma intencionada y sin juzgar.

Nuestra mente genera unos 50 mil pensamientos diarios, la mayoría innecesarios, que poco tienen que ver con nuestro presente. Nuestra mente tiende a ser frenética, se dice que es como un mono que salta de pensamiento en pensamiento sin parar. 

Con la práctica de la atención plena, nuestra atención coge fuerza teniendo así un mayor dominio sobre ella para moverla hacia nuestro presente. Un presente extendido que recuerda de donde viene y sabe hacia donde va.

Esta cualidad natural exclusiva del ser humano, el de la atención plena, es decir el de la consciencia de sí y de la realidad se recuerda y desarrolla a través de un entrenamiento disciplinado y regular.

 

ENTRENAMIENTO «MENTE EN FORMA»:

«vuelta al planeta tierra»

Te habrás dado cuenta que la mente tiene a oscilar entre pasado y futuro. Cuando hay algo que va a suceder en el futuro y te preocupa es muy fácil que tu atención quede amarrada a eso. De repente estás en la ducha o hablando con alguien y tu atención se va a lo que vendrá después. O cuando pasa algo desagradable en el pasado, es fácil quedarse enganchado a esos pensamientos pasados dándole vueltas, impidiendo estar en lo que realmente está sucediendo en el presente.
En mente en forma entrenamos día a día el músculo de la atención de una forma concreta a través de distintos soportes: cuerpo, sensaciones, emociones y construcciones mentales y con una cierta actitud. Sin juzgar, con paciencia, sin forzar, soltando lo que emerge, entrenando una mente curiosa, de principiante, como un niño, fresca que aprende, con autoconfianza, conectado a la intuición, al corazón, con compasión.

Aunque no hay que entenderlo de forma intelectual, hay que experimentarlo. Con la propia práctica va emergiendo todo esto de forma natural. Si vas a practicar, es sumamente importante que sepas que no vamos a buscar nada, sino que vamos al encuentro de lo que hay.
La práctica no solo consiste en entrenar la atención plena y sus cualidades sino en darnos cuenta de lo habitamos en profundidad

«el corazón tiene razones que la razón desconoce» 

Cuando reducimos el ruido mental, la sabiduría que está dentro se va desarrollando. La práctica nos permite ralentizar la mente y esta nos permite reconocer lo que nos pasa. Con la práctica, nuestra mente se va a transformar.

Hay que diferenciar la práctica mindfulness como una técnica de relajación de la práctica mindfulness como herramienta de transformación personal.

Quizá hayas practicado mindfulness con un propósito meramente de relajación y bienestar. Está bien, pero hay que saber que si es así, nos quedamos en la superficie. En este caso, solo estás aliviando los síntomas, en cambio si te comprometes con una práctica profunda y completa vas a ir a las causas de esos síntomas, a la raíz para poner luz y comprensión. De esta otra forma, nuestro propósito no se queda en quitar o aliviar el síntoma, sino en evitar que vuelva a aparecer.

Tanto la práctica mindfulness como la meditación van más allá de ser una técnica de relajación y dominio de la mente. Es un estilo de vida y poderosa herramienta de autoconocimiento, transformación personal y despertar espiritual. Abrir lo que está cerrado o despertar lo que está dormido y experimentar el presente con toda su riqueza evitamos ser arrastrados por ella hacia rumiaciones que nos desgastan física y psicológicamente.

 

¿Cómo se practica exactamente?

 
Las bases para empezar a practicar la atención plena son : la parada, la postura, la respiración y la atención.
 

La parada: Ten una cita contigo mismo. Dale la importancia que se merece. Debemos darnos el tiempo y el espacio para practicar. Recuerda la intención con la que quieres empezar a practicar. El primer paso es que encuentres un momento del día y un lugar donde puedas estar cómodo, tranquilo y libre de distracciones.

La postura:  Colocarse correctamente es importante, no solo para disfrutar de la práctica, sino para mantener una actitud activa, atenta y relajada a la vez. Se puede practicar sentado, de pie o tumbado. Para empezar, mi recomendación es que practiques sentado en una silla, ya que es una manera muy cómoda y fácil de llevar la práctica a nuestro día a día.  

La respiración: Es parte fundamental como seres humanos y también de la meditación mindfulness. La respiración la hacemos consciente, natural y nasal.

La atención: para cualquier práctica de meditación, trabajar la atención es clave, ya que depende de ella que estemos aquí en el presente sin que la mente se disperse. En lugar de prestar atención a nuestros pensamientos pasados o futuros, pondremos nuestra atención en lo que sucede aquí y ahora.

Como todo lo que aprendemos por primera vez requiere de practica hasta irlo integrando de manera natural..

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